Blanco

Este té originario de la provincia de Fujian (China), es en realidad un té verde del cual sólo se recolectan al principio de la primavera los brotes más tiernos, antes incluso de que se abran, siendo en este preciso momento cuando en ellos se acumulan todos los nutrientes de la planta. Su color es un verde pálido recubierto de un fino vello blanco, del cual recibe su nombre. 

Después de recoger los brotes a mano, necesitando un buen número de ellos para conseguir un pequeño puñado de este té, se dejan secar al aire libre sobre paños de seda, a fin de que se evapore el agua manteniendo todas sus propiedades. Al igual que el Pu-ehr, su elaboración ha sido un secreto guardado durante años, pues su consumo era privativo del Emperador y sus allegados. Y el consumo por parte del pueblo llano estaba castigado con pena de muerte. 

La bebida tiene un sabor ligero, delicado, ligeramente dulce, que agudiza los sentidos sin sobrecargar la lengua. El té blanco tiene la mitad de contenido en cafeína que el té verde, por lo que su uso está más recomendado para la gente más nerviosa, o que no necesitan ese efecto excitante.

Tiene las mismas propiedades del té verde, aunque en muchas de ellas es más efectivo pues contiene tres veces más polifenoles (potente antioxidante que nos ayuda a aumentar nuestras defensas y a luchar contra los radicales libres).

Té blanco

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