Las hemorroides

Publicado por: Cristina Namaskar En: Remedios naturales En: Monday, July 27, 2015 Comentario: 0 Golpear: 1135

Hay quien las sufre "en silencio"...

Descubre en el siguiente artículo de lo que hablamos, así como las pautas y remedios naturales para tratarlas...

En esta sociedad occidental en la que vivimos, no es difícil pensar que los hábitos de vida que llevamos (los distintos tipos de contaminación, el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación...)  y la poca preocupación que le dedicamos a nuestra salud y bienestar, son el origen del 99% de nuestras enfermedades.

Por eso insistimos en la prevención...

Sobre nuestro tema de hoy, las estadísticas y los datos (algo que nos encanta pues es la única manera de que le den importancia y sentido a los temas de salud) nos dicen que el 100% de la población tiene hemorroides, aunque sólo la mitad las sufre y padece. Este problema  escatológicamente tabú, lo sufre la mitad de la población mayor de 30 años en algún momento de su vida, y la otra mitad las tiene desde el momento del nacimiento, posiblemente sin saberlo.

 

Cuando el fuego, el dolor, el picor y el sangrado se unen...

Las hemorroides, (de la misma manera que los sabañones), son desarreglos circulatorios que se manifiestan como una pérdida de sangre a través del recto, acompañada a menudo de comezón, picor, irritación ... y en casos más graves de dolor intenso que imposibilita la realización de las actividades más cotidianas en nuestra vida diaria. Este desarreglo normalmente está asociado al estreñimiento crónico aunque también existen factores emocionales que pueden desencadenarlo.

Biológicamente y en unión con los esfínteres del ano, las hemorroides cierran la salida externa del intestino. Las hemorroides ayudan al esfínter a permanecer cerrado (formando una especie de válvula) incluso con los aumentos de presión, como por ejemplo, al estornudar o reír. Generalmente engruesan la mucosa en tres nudos que se encuentran en la entrada de los vasos a los cuerpos cavernosos. La mucosa intestinal está cruzada por una espesa red de vasos sanguíneos. Al endurecerse y estancarse las masas fecales en el recto, las paredes venosas se ven comprimidas y el flujo de sangre en esta zona de vasos sanguíneos se interrumpe, apareciendo consecuentemente los siguientes síntomas habituales:


Sangrado: se produce generalmente al defecar. Normalmente es escaso y se detecta por rastros de sangre en la taza o manchas en el papel higiénico.·         

Prolapso: se trata de un bulto que aparece cuando las hemorroides salen desde el interior del ano y resulta difícil introducirlas de nuevo.·        

Secreción: la secreción de moco procedente de la propia mucosa anal es típica de hemorroides internas. Puede causar irritación de la piel y provocar prurito (picor) o sensación de quemazón, especialmente durante la defecación.·         

Dolor: las hemorroides internas no suelen doler, al contrario de las externas, que son particularmente molestas cuando salen fuera del ano por la presión del anillo anal.


Tipos de hemorroides. Se distinguen tres tipos de hemorroides atendiendo a su situación respecto al conducto anal:

Hemorroides Internas: si las venas afectadas se localizan en la zona baja del recto, por encima del ano, y están cubiertas por mucosa. Estas a su vez se clasifican en cuatro grados:

1º grado, la hemorroide se localiza en el tejido submucoso sobre la línea  dentada. Puede defecar sangre roja viva.
2º grado, sobresalen al defecar pero se reintroducen espontáneamente,  con el cese del esfuerzo.
3º grado, salen al defecar y el paciente debe reintroducirlas manualmente.
4º grado, las hemorroides son irreductibles y están siempre prolapsadas.

Hemorroides Externas: cuando están situadas debajo de la unión del ano con el recto.

Hemorroides Mixtas: si afectan a los dos tipos de venas.


Factores de riesgo

La aparición de las hemorroides puede verse incrementada en mayor medida cuando hay descontroles en el aparato digestivo, tales como estreñimiento (por compresión de las venas hemorroidales)  y diarreas (por irritación en la zona rectal) frecuentes.
Asimismo existen otros factores de aparición como son:

El peso corporal (individuos con obesidad tienen más probabilidad de sufrirlas debido al aumento de la presión abdominal sobre el piso pélvico).

El sexo (este mal es más común entre las mujeres)

El uso de laxantes (usados de manera habitual, laxantes como el sen, la cáscara sagrada, la frángula o el ruibarbo irritan la mucosa intestinal)

Factores ocupacionales (individuos que permanecen muchas horas trabajando de pie o sentados, tienen más riesgo de padecerlas)

Problemas de salud añadidos (individuos que padecen problemas circulatorios o hipertensión son más vulnerables)

Malos hábitos (individuos que consumen demasiado alcohol y fumadores son más propensos a padecerlas)

Embarazo (sobre todo en las últimas semanas por presión del bebé en el vientre, y más concretamente en la zona intestinal).


Aunque lo más importante es la prevención, una persona que padezca asiduamente de hemorroides puede hacer mucho para tratarlas y eliminarlas. Basta con pararse unos minutos en leer los párrafos siguientes, reflexionar, cambiar algunos hábitos de vida y si las estás padeciendo ahora mismo, aplicar  los  remedios caseros que te propongo seguidamente. Confío en que estés preparad@…


Buscando el origen emocional

Somos energía y cuando esa fuerza no fluye como tendría que fluir, aparecen las enfermedades. Sé un poco observador y mira qué acontece en el momento que afloran las hemorroides e indaga en las emociones que sientes o has sentido.

Las hemorroides se suelen manifestar en personas inseguras en la vida o que desconfían del futuro, con poca fe en sus capacidades, que tienen miedo a perder o a no tener suficiente, y como consecuencia, generan la tendencia a “retener las cosas” pues quieren asegurar al máximo, por lo que pueda ocurrir.

Las hemorroides también suelen indicar una tensión y un deseo interior de forzar la eliminación (como si intentases hacer salir algo con mucha fuerza) al mismo tiempo que la acción de retener se manifiesta. El conflicto emocional entre empujar y retener crea un desequilibrio que está relacionado con el estrés si hay dolor o  con una pérdida de alegría cuando hay hemorragia.

¿Acaso sientes un sentimiento intenso de culpabilidad? Seguramente vives con estrés, sobrecarga de presión, quizás tengas plazos que respetar o mucha dificultad para delegar. Te sientes obligado a hacer algo de lo que no puedes librarte, aceptar una situación que te desagrada, esforzarte en realizar un trabajo que no te gusta,… cuando lo que realmente quieres, es hablar y expresar tus necesidades. Además, llevas este peso sólo por orgullo, y no te permites pedir ayuda a nadie.


¿Estás sometido a una gran presión, a un exceso de compromisos a los que no sabes “negarte” y te sientes tan sobrecargado que ya no lo puedes soportar? Te exiges demasiado y te obligas a terminar lo que haces, a causa de una inseguridad material y una dificultad para tomar decisiones y consecuentemente puedes “explotar” en cualquier momento…


¿O será esa vieja tensión que vives frente a una persona o una situación y que no sabes expresar o prefieres guardar para ti? Puede que vivas un sentimiento de sumisión con relación a una persona o a una situación en que te sientes disminuido, como si fueras una "nulidad".


En cualquiera de estas situaciones, el cuerpo avisa con esta señal. Algo en tu vida necesita ser"ACLARADO".


En las embarazadas: ¿Cuál va a ser mi sitio ahora que viene el mío hijo/la al mundo? Cuál va a ser mi identidad? ¿Seguiré siendo la esposa de mi marido o la madre de mi hijo? La madre necesita adaptar su vida a esa nueva situación y el estrés se manifiesta de este modo en algunos casos. Otro resentir puede ser: "doy un lugar a esta nueva identidad".
Estas son unas “pequeñas pistas” de lo que puede estarte ocurriendo. Cuando halles la causa emocional de tu dolencia, toma conciencia y acepta que esta situación es temporal y que puedes encontrar la ayuda para eliminar ese problema. Un método que te puede ayudar a liberar esas emociones es el EFT.


Pautas de prevención


Dieta: Es una de las claves más importantes para la prevención de la aparición de las hemorroides, pues Hay muchos alimentos que solo causan toxinas y estresan el intestino, además de endurecer las heces y hacer más difícil la evacuación.

Debemos eliminar a toda costa la leche de vaca, los azúcares refinados, las harinas refinadas, los embutidos, los quesos salados, el arroz refinado,  los zumos envasados o azucarados y el alcohol.  Los sustituiremos fácilmente por leches vegetales, miel, estevia o sirope, panes integrales, arroz integral,…

Incorpora además en la dieta, fibra en forma de vegetales y frutas (papaya, mango, plátano, ciruelas, zanahorias, lino,…), alimentos fluidificantes de la sangre (ajos, cebollas,…), arándanos, grosellas y uvas (en todas sus variedades – fruto fresco, infusión o suplemento- ya que es rico en antocianósidos, un principio activo que permite recuperar la correcta elasticidad y permeabililidad de los vasos sanguíneos) y mucha agua para hidratarnos y mantener movilizado el intestino.


Ejercicio: Evitar a toda costa el sedentarismo. No permanecer largas horas sentado ni largas horas de pie.Es recomendable y saludable el caminar una media hora todos los días, pues ayuda en la recuperación del parto, a movilizar intestinos y a mejorar la circulación general.
 


Remedios naturales de aplicación tópica


Aceite macerado con caléndula y manzanilla.

La caléndula o maravilla tiene unas interesantes propiedades antisépticas, cicatrizantes y antiinflamatorias que alivian el dolor y la inflamación y ayudan en la regeneración del tejido dañado.


Ingredientes:

Aceite de almendra

Flores secas de caléndula

Flores de manzanilla


Elaboración y aplicación:

En un recipiente de vidrio metemos las flores secas de caléndula y manzanilla a partes iguales y sin apretarlas hasta que llenemos el recipiente.

Vertemos entonces el aceite de almendras hasta rellenar el bote y dejar cubiertas las flores.

Dejamos macerar este aceite durante 30 días en un sitio seco y oscuro.

Transcurrido ese tiempo, filtramos y guardamos el aceite en un envase opaco.

Utilizaremos empapando un algodón en ese macerado y aplicándolo directamente sobre la zona afectada cuantas veces sea necesario y hasta que las hemorroides desinflamen y dejen de molestar.


Pomada de espinacas

Este antiguo remedio es muy apropiado para bajar la hinchazón de las hemorroides, puesto que el efecto de las espinacas sobre las hemorroides es descongestiva y relajante.
Ingredientes:Tres hojas de espinacas frescasUna cucharada sopera de aceite de oliva

Elaboración y aplicaciónPicar las espinacas en trocitos lo más pequeño posible y mezclar con el aceite hasta obtener una pasta homogénea. Remover bien.Coger con la punta del dedo una pequeña cantidad de pasta e introducirla en el esfínter anal. El resto, se empapa sobre una gasa que se mantendrá en contacto con el ano sujetándolo con un esparadrapo o con la ropa interior. Lo mejor es ponerlo por las noches al acostarse para que este emplasto se mantenga el mayor tiempo posible. Aplicar tantas noches como sea necesario hasta que las hemorroides desinchen y dejen de molestar.


Prácticas paralelas a los remedios naturales

Con estas medidas, el dolor y la hinchazón disminuirán en el plazo de dos a siete días y el bulto duro debería remitir entre cuatro y seis semanas.


Para ello tomaremos buena nota de lo siguiente:

  •  Mantener una buena higiene anal y evitar rozar o fregar las hemorroides. Con ello evitaremos lastimarlas, que sangren y prevenir infecciones.

  •  Evitar esfuerzos al defecar y reducir en la medida de lo posible el tiempo de defecación (procurar no estar sentado en el inodoro más de 5 minutos).

  • Evitar el uso del papel higiénico para limpiar. Para ello es mejor lavar el ano con agua fría o tibia y secar suavemente con papel higiénico o una toalla. Se puede aplicar asimismo un poco de vinagre de manzana con un algodón cada vez que hagamos esta limpieza.

  •  Realizar baños de asiento de unos 10-15 minutos, dos o tres veces al día. Utilizaremos agua tibia y nunca agregaremos jabón, gel u otros productos al agua. También puedes probar con un baño de asiento con infusión de manzanilla. Este se prepara vertiendo un puñadito de flores de manzanilla en tres litros de agua hirviendo. Esta infusión se deja reposar unos 10  minutos y después de filtrada se mezcla con agua tibia que usaremos en el bidé.

  • Aplicar hielo durante 10-15 minutos, dos o tres veces al día. Con ello conseguiremos disminuir la cantidad de sangre en el área, disminuyendo consecuentemente el tamaño de las hemorroides. Nunca aplicar directamente el hielo sobre la zona afectada, sino cubierto de una tela.

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